INFIERNO DE CENIZAS


24 de marzo de 1976, el día en donde el infierno surgió de las cenizas. La radio informaba que la presidenta María Estela Martínez de Perón había sido detenida y trasladada a Neuquén. El país se declaró en cuarentena. Desde ese momento, inició la última dictadura registrada en Argentina, comandada por el Teniente General Jorge Rafael Videla, el Almirante Emilio Eduardo Massera y el Brigadier General Orlando Ramón Agosti. Yo quiero contarles, cómo lo viví del otro lado.
Me llamo Martín Federico Alemán, fui abogado durante ese capítulo negro de la historia argentina. Nací en Capital Federal, estudié en la UBA.
Una noche, cuando era un niño, mientras estaba en mi cuarto escuché que alguien golpeaba muy fuerte la puerta, por lo cual mi padre mi pidió que me escondiese bajo la cama, que él volvería. Más tarde escuché gritos y golpes… muebles que se caían, y de pronto una puerta se cerró violentamente. Diez minutos más tarde llegó mi madre llorando diciéndome que me amaba mucho, vi a mi padre golpeado…no voy a olvidar nunca más esa imagen… Durante la década del 70´, Argentina se veía sufrida tras la crisis, el aumento de productividad por el congelamiento de las inversiones, la inflación y la hiper… se veían pocas esperanzas de que surgiera esa República democrática. Y el golpe final fue la mañana del 24 de marzo de 1976. Jeeps verdes por toda la ciudad. Falcons rodeaban grupos de jóvenes. Militares por todos lados. Yo me encontraba en mi oficina, y justo al frente de mi vereda vi cómo golpeaban a 2 jóvenes y se los cargaban en el baúl de un Falcon verde.
Tras mi desesperación, recordé en un instante esa noche de cuando era niño…y volvió a suceder… golpe de estado a la República Argentina.
En mi intento de salir del estudio, rápidamente una camioneta se estacionó frente de mí, y cuatro militares me pidieron documentos de identidad, carnet de conducir, etc. Me solicitaron que me subiera al auto y que, si me resistía, lo iba a lamentar. Sabía yo que, si me resistía, me matarían.
Les di mi portafolios, mi abrigo, me pusieron una bolsa en la cabeza y me subieron…escuché gritos, disparos, gente corriendo… se presenciaba el sufrimiento del pueblo y de la gente con tan solo oír esos sonidos.
De allí recuerdo que me llevaron al campo, donde supuse que mi vida se perdería en la nada, que me fusilarían. Luego de bajarme de la camioneta, me hacieron caminar un par de metros, donde escuché una puerta abrirse, y una voz grave decir: “Este va a las celdas del fondo”. De inmediato me empujó al piso, caí y mi cabeza golpeó contra un objeto duro y puntiagudo, donde me dormí en una profunda cama de oscuridad…
Desperté en una habitación oscura, húmeda, desnudo y esposado. Me sentía asustado, condenado, con mis derechos violados. Escuchaba pasos repentinos, hombres hablando, gotas de agua cayendo del techo…Oí la voz de un joven, quien preguntó: “¿Estas vivo?”-yo le respondí-“¡SÍ! ¿DÓNDE ESTOY? Y en ese momento, sentí que una puerta se abría y un militar entraba: “ES HORA MUCHACHOS, RECEN A ALGUIEN QUE NO LOS VA A SALVAR”-
Nos sacaron de las celdas, y nos golpearon en la cabeza varias veces… desde allí… todavía no se dónde estoy…Lo que sí sé, es que fue mi última dictadura…

Comentarios

Entradas populares